Entre por la puerta principal: es una mayúscula.
No se quite el abrigo todavía. El pasillo necesita que usted conserve algo del exterior para poder compararlo.
Cada ventana funciona como una cita. No crea todo lo que enmarca.
La cocina es un verbo irregular: cambia según quién la conjugue. El dormitorio, un paréntesis que a veces olvida cerrarse.
Si encuentra una coma debajo de la escalera, no la mueva. Sostiene la respiración de la casa.
Para terminar la lectura, abra la puerta trasera. Si conduce al mismo lugar por el que entró, usted ha comprendido el texto. Si conduce a otra casa, vuelva al principio: quizá la casa lo esté leyendo a usted.


