La nave conservaba las coordenadas de la Tierra, pero ninguno de los cinco tripulantes recordaba qué era. En el archivo encontraron océanos, ciudades y millones de voces. Les parecieron datos de una civilización ajena.

El protocolo ordenaba regresar. La capitana demoró la maniobra. Si aquel planeta era su hogar, ¿por qué habían pagado el viaje con la memoria completa de haberlo amado?

En la cámara de carga descubrieron cinco cajas. Cada una contenía un objeto: una cuchara, una bufanda, una piedra, un juguete y una maceta con tierra seca. Al tocarla, el ingeniero comenzó a llorar sin comprender.

La capitana introdujo las coordenadas. No recordaban la Tierra, pero sus cuerpos parecían recordarla por ellos.