Hastío

–¿De verdad quieres? – le preguntó mientras paladeaba con calma su copa de vino tinto.

Ante su vehemente respuesta afirmativa lo miró con la tristeza sentida en todos los evos pasados y futuros.

Se levantó.

–Vamos.

Poco después, con sinuosos gestos limpiaba sus colmillos. Sus ojos reflejaban la misma cansada melancolía. A falta de lágrimas la luz de la luna resbalaba por su rostro hasta el cuerpo de cuello agujereado que yacía sobre la yerba.

Lo miró con indiferencia y se alejó, con el mismo aburrimiento del sol naciente cuando asesina a la noche.

4bfc2957-e527-4f41-84a7-ac9249533cd4

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.