Genera un argumento
Elige el territorio narrativo, el tipo de movimiento y la temperatura emocional.
Ajusta la brújula y despliega una trama.
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Transforma una intuición dispersa en una premisa dramática con dirección, obstáculos, crisis y consecuencias.
Elige el territorio narrativo, el tipo de movimiento y la temperatura emocional.
Ajusta la brújula y despliega una trama.
Una buena premisa contiene un personaje, una alteración y una dificultad que no puede resolverse volviendo a la normalidad. El argumento empieza de verdad cuando cada decisión cierra una puerta y abre un problema más específico. El generador ofrece una arquitectura inicial; tu trabajo consiste en descubrir qué desea proteger la historia y qué está dispuesta a sacrificar.
Resume cada bloque en una frase que empiece por «porque». El protagonista actúa porque ha descubierto algo; la oposición responde porque esa acción amenaza su objetivo. Si varios acontecimientos solo están unidos por «y entonces», busca una causa, una decisión o una consecuencia que los conecte.
No aumentes únicamente el peligro: reduce el tiempo, deteriora alianzas y vuelve más costosa la información.
Un giro eficaz reinterpreta pistas anteriores y modifica la siguiente decisión; no existe solo para sorprender.
Haz que posiciones morales diferentes compitan a través de personajes y consecuencias, no mediante discursos.
No. Produce una estructura de exploración. La trama definitiva nace al concretar escenas, relaciones, información y decisiones propias.
Sí. Conserva el conflicto central de uno y prueba la estructura o el tono del otro, vigilando que la causalidad siga siendo clara.
Cambia el coste de la victoria, concede una razón legítima a la oposición y sustituye la solución esperada por una elección irreversible.
Where words find someone to remember them.
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